
Viernes 16 de Enero
Sobre las 15h, una hora antes de comenzar el encuentro, llegó el primer coche con Andrés, Estrella, Lucía y Elias. Era una fría tarde de Invierno, pero los abrazos de bienvenida nos hicieron entrar en calor. Pronto noté la buena energía y ganas de colaborar de todos.
Sobre las 16h. Llegaron más coches, y pronto se comenzó a montar la carpa de Giorcos. Me pareció sorprendentemente rápido, aunque ciertamente quedó más pequeña de lo que esperábamos. Seguían llegando hermagas y hermagos, que se instalaban en el sacódromo, o en las habitaciones. Mientras tanto, había quien montaba sus puestos en la sala de cúpulas de cañas. Ana Pio, que llevaba unos días aquí apoyando el proyecto, se encargó de supervisar aparcamiento. (gracias Ana) Sobre las 18h hicimos un círculo de presentaciones.
Sobre las 19h. Elías, el guardián del tiempo de este encuentro, nos recordaba que iba a comenzar el taller de yoga con Maika. Fue una buena forma de bajar a tierra y conectar con el lugar y nuestro cuerpo. Una hora más tarde yo comenzaba la presentación de Biovives. Conté la historia de esta finca, sede de Biovives, desde que mi abuelo la compró y como después de muchos años de abandono y deterioro pedí permiso para cultivar en ella, y un año después de aquello mi abuelo me propuso que la arreglara y me la quedara para vivir aquí. No fue fácil tomar la decisión, pues en el estado en que se encontraba la finca, conllevaría un gran esfuerzo convertirla en algo deseable donde habitar. Pero sentí que se abría un camino ante mi que me llevaría, no solo a restaurar una tierra, sino también a restaurar un legado familiar y a mi mismo por el camino. Poco después de aquello conocía a mi pareja Raquel, a quien pronto invité a participar en este proyecto de transformación y restauración de algo tremendamente insostenible (con montañas de residuos industriales, entre otras barbaridades) y convertirlo en un vergel rebosante de vida, un paraíso particular que poder abrir al mundo, y con el objetivo de ser lo más sostenible posible, energética, alimentaria, social y económicamente. Así nos enrolamos en una aventura que duró los últimos 15 años, en la que pasamos momentos muy duros de trabajo y austeridad, pero también otros momentos de apoyo y compañerismo con un montón de personas entrañables que pasaron y pasan por aquí dejando su legado entre estas paredes.








Con la intención de celebrar este 15 aniversario de Biovives convocamos este encuentro de la Repesei, para celebrar y festejar toda esta trayectoria y compartirlo con muchos de los amigos que nos habéis acompañado en el camino. Nota para Andrés: no recuerdo mucho de la cena del viernes y no participé en el tren de masaje que propuso Elias. Lo cierto es que estaba agotado y me fui a descansar temprano.


Sábado 17 de Enero.
Sobre las 10:30 de la mañana, un poco más tarde de lo que estaba previsto, comenzó el taller de podas con Alfonso. Era una mañana de invierno fría y húmeda. Pronto nos dimos cuenta lo poco que sabemos podar y lo mucho que podemos aprender de Alfonso, quien además es un enamorado de los árboles y trasmite todo ese entusiasmo a través de sus palabras. Eramos unas 20 personas acompañando a Alfonso en su periplo entre frutales. Sobre las 13h. Acabó el taller de podas. Como se hizo un poco tarde comenzamos simultáneamente las otras dos tareas de apoyo a la finca y otro grupo para preparar la comida. Andrés puedes comentar tú sobre la tarea de instalar malla conejera, que yo no estuve.

Eramos 4 personas quienes quedamos restaurando los arcos de cañas que se alargó unas 2 horas. Primero explicando sobre atados y nudos de las cuerdas, colocando andamiajes, atando y después pintando. A destacar el toque de humor que aportaron los 2 malagueños Curro y Jesus que hicieron más ameno el trasubo.
Sobre las 15h. Para la hora de comer eramos ya cerca de 50 personas que degustamos los varios manjares preparados con el amor y los ingredientes de calidad habituales, entre los que destacaría las migas a la leña que nos cocinó Jose Sifones. (gracias Jose). Andrés, el sábado por la tarde estuve instalando la iluminación y el sonido para la fiesta, le he pedido a Raquel que escriba algo sobre el taller de sueños, las otras actividades y la cena si quieres comenta tú algo.



19h Taller de sueños hubo una gran participación: 20 personas. Se expresó la importancia de soñar en grupo y compartir los sueños como guía de la comunidad. Se hizo una visualización del sueño con ojos cerrados (cada uno del suyo). Tuvimos solo tiempo de compartir con el grupo el título del sueño y una imagen. Se quedó pendiente profundizar un poquito más en la imagen que más nos llamó la atención del sueño de cada uno. Para ello se dio una guía y que cada cual la trabajase por su cuenta.
Sobre las 20:30 llegó Boni, tan joven y fresco como el día que nos conocimos (hace ya 25 años). Después de instalar la mesa de mezclas y hacer alguna prueba de sonido puso música ambientando la cena. Sobre las 22 ya estábamos bastante animados cuando comenzó su sesión de Dj. Cambiamos las luces y todo el mundo se puso a bailar al son que nos ponía Boni, un gran surtido de canciones de distintas épocas, estilos y lugares del mundo. Nos embriagaron el sonido y la buena onda, vimos las facetas más bailarinas y juguetonas de algunos de nosotros, cosa que normalmente no mostramos. Hacía años que no bailaba tan a gusto, disfruté como un niño, y creo que fue un sentir compartido por muchas.
Sobre las 12:30 cambiamos las luces de nuevo y Boni volvió a poner música ambiente. Agotado y satisfecho me fui a dormir.
Domingo 18 de Enero
A las 6:52 salí a la puerta de los arcos de cañas y no había nadie. Por un momento pensé en volver a la cama. Hacía un frio que pela. Pero en menos de un minuto apareció Pablo, que se apuntaba a ver amanecer en la playa. En seguida vino Ana Pio.
A las 7:10 salíamos en el coche de Pablo, que casualmente estaba junto a la caravana donde dormía Elías, quien también se apuntó. Llegamos a la playa que estaba totalmente desierta. Había algo de luz del bar “el Gallego” al final de las casitas de pescadores (únicas edificaciones de la playa del Pinet). Caminamos entre las dunas de arena y llegamos a unos metros de la orilla.
Eran las 7:30 La arena estaba fría y húmeda. En el horizonte se distinguían las luces y el faro de Santa pola por un lado y las de Guardamar por el otro. En medio del mar, unos puntitos parpadeaban intermitentemente. La pecifactoría de Guardamar. Recuerdo la vez anterior que ví amanecer en esta playa, no había pecifactoría, no había luces junto al faro, y muchísimas menos luces en ambos lados del horizonte. Aun así todavía se veían las estrellas, y algunos satélites artificiales, que formaban una linea recta casi perfecta sobre nosotros. Pese a todo esto, la abrupta belleza de una gigantesca nube que emitía pequeños relámpagos en la línea del horizonte, justo delante de nosotros, nos recordaba que: por mucho que hagamos los humanos, la naturaleza seguirá inexorablemente su curso. Conforme se acercaba el momento del amanecer, pudimos ver como se formaba toda una gama de colores entre las huecos de la gigantesca nube. Entre el púrpura y el naranja se fueron sucediendo tímidamente gran variedad de violetas y rosados tonos, que destacaban entre el (cada vez más claro) azul del cielo y un gris cada vez más marino color de las nubes.
A las 8:15 la gigantesca nube nos regaló un huequito por donde pudimos ver el sol salir por el horizonte, justo frente a nosotros. Pocas cosas hay tan bellas en el mundo y tan gratas si podemos vivirlas en tan buena compañía. Gracias por este amanecer compartido.
Sobre las 8:30 estábamos de vuelta en Biovives. Mientras algunas desayunaban otros recogían sus sacos y colchonetas y otros charlábamos distendidamente. Nos reagrupamos alrededor de la mesa del desayuno y Elias nos informó de los horarios estimados para las visitas previstas como actividades de la mañana.
A las 10 salimos para la casa de Vicente Campos. Vicente es palmerero de profesión, pero también es ebanista, bioconstructor y por encima de todo un entrañable amigo. Nos recibió en el jardín de su casa y nos animó a participar en círculo con una dinámica energizante. A continuación pasamos al interior de la casa. Al calor de la chimenea, nos explicó detalles muy interesantes sobre las palmeras, sobre los ladrillos de tierra prensada con los que hizo las paredes de su casa. Después volvió a hacer una dinámica de grupo para entender el crecimiento de las palmeras. Entre juegos y risas salimos de nuevo al jardín, donde acabó la visita explicándonos algunos detalles de su piscina natural. A pesar de que se tuvo que marchar, como detalle de cortesía, nos preparó una infusión y nos permitió quedar en su casa. Pudimos observar, disfrutar y fotografiar detalles constructivos muy interesantes.

Sobre las 11:30 llegamos a la finca de Damián y Alicia. Damián nos explicó que llevan cuidando de esta finca unos 6 años, en los cuales a ido trasformando y dando fertilidad a la tierra,antaño de cultivo convencional de cítricos. Nos enseñó y habló del Bokashi como fuente principal de biofertilizante, nos explicó como prepara las camas de cultivo (para él todo el espacio de cultivo es una gran cama, y donde una temporada hay pasillo, en la siguiente hay cultivo). Nos enseñó sus animales, que le aportan carne, huevos, leche y estiercol. Visitamos las zonas que está preparando para nuevos cultivos con abono verde y pasando el topo. También nos explicó algunos detalles de cultivo de tropicales en invernadero. Terminamos la visita en el porche de su casa, donde había preparado un piscolabis de coliflor cruda y zumo de naranja.






De regreso a Biovives nos juntamos (quien quiso) bajo la carpa de Giorkos para la amablea. Se nos hizo las 3 de la tarde para comer, eramos unos 20. En esta ocasión Jose nos preparó cal¢ots a la brasa. Gracias de nuevo Jose y a todo el equipo de cocina por los esquisitos manjares que pudimos degustar durante todo el encuentro.

Después de la sobremesa (ya sobre las 17h), recogimos y limpiamos entre varias personas y enseguida nos unimos al círculo de cierre, que fue sorprendentemente animado, con juegos de levantar a personas por los aires. Un verdadero regalo de despedida. Como ya era tarde no fuimos a ver atardecer al parque natural del hondo que está a 6 km de Biovives. En cambio, vimos atardecer aquí, fluyendo y disfrutando del momento y aceptando los cambios imprevistos con la misma aptitud de gozo y disfrute con la que vivimos todo el encuentro. Ha sido para mi un gran placer y satisfacción acoger este encuentro de invierno de la Repe 2026 en Biovives. Espero que pronto volvamos a vernos y a disfrutarnos en otro lugar. Abrazos y besos Dani.
