
Este encuentro se realizó en un entorno precioso y muy bien cuidado por Paco y Heydi, una pareja de Permacultores y amantes de la biodiversidad con muchos años de experiencia. Contamos con la ayuda de Claudia para la organización y gestión de todo el encuentro, ya que al vivir también allí pudo guiarnos.
Cuando llegamos al lugar estaba todo perfectamente detallado con carteles informativos hechos por ellos y sus voluntarias.
Comenzamos la jornada del viernes montando la Haima, emblemático espacio de la red, para lo cual tuvimos que tirar de ingenio, cosa que se nos da muy bien, ya que cada parte de la Haima estaba en un lugar diferente y no iba a poder llegar a tiempo al encuentro.


Así que gracias a la genialidad de Andrés que hizo una imitación de los mástiles principales de la misma, pudimos levantarla con la ayuda de las manos amigas presentes. En seguida, a punta de aguja e hilo varias tejedoras se entregaron al arreglo y cosido de las partes que estaban más descuidadas.
A la par de estas actividades, se iban creando los distintos equipos y guardianes, como la cocina, tiempos, tareas o talleres entre otros. Así nos fuimos proponiendo para, al día siguiente, ir colaborando en las diferentes actividades.
Tras una cena de traje riquísima y compuesta por un montón de platos traídos entre todos, comenzó la fuegovisión del primer día. Compartires, música, baile y charlas varias daban el broche final a la primera toma de contacto del encuentro.


Tras pasar una noche calmada, silenciosa y tranquila, con un descanso singular, cada uno en su tienda, furgoneta o cama, comenzamos el sábado con el círculo de la mañana, tras haber cogido fuerzas después de desayunar.


En círculo se recordaron y explicaron las distintas actividades que se iban a realizar en el día mientras las personas interesadas se iban apuntando a unas y a otras. Después Paco y Heydi nos mostraron toda la finca y fueron explicando cómo había llegado a ser el incipiente, diverso y acogedor vergel que ahora es. También nos mostraron su maravilloso y extenso banco de semillas, un ejemplo a seguir de empoderacierto y libertad, mientras nos contaban los orígenes de las semillas, historias graciosas y anécdotas curiosas.


Al mismo tiempo se realizó la siembra de multitud de árboles creando nuevos espacios y vergeles, la ampliación del gallinero, una nueva caseta para el tractor con balas de paja y un muy bien explicado y puesta en práctica taller de poda con Alfonso. También realizamos la escalera hacia el embalse entre otros tragozos que aparecían.

Por la tarde tras una gran y variada comida con multitud de platos cocinados entre tod@s, Luis y Francés realizaron un taller de iniciación a la Permacultura, el cual fue ameno, colaborativo y formador. Pudimos poner en práctica el aprendizaje, y dar rienda suelta a nuestra imaginación, diseñando conjuntamte un nuevo espacio en el proyecto por medio de un brainstorming. Aparecieron ideas para sembrar las semillas, crear espacios de aprendizaje, juegos, expansión y fácil manteniacierto. En fin, que se cumplió el objetivo de obtener ideas creativas y funcionales para un buen uso del espacio.
Pasamos la tarde en un ir y venir de gente, sonrisas y buenas conversaciones. Y en resumen muchas manos a la obra y seres bonitos compartiendo y aprendiendo unos de otros.
Llegó la noche con sus manjares y tras ellos la fuegovisión, no una cualquiera, sino sobre la memoria de los inicios, recordando que hacía más de treinta años que se juntaban para realizar este tipo de encuentros. Comenzaron Maika y Luis narrando distintos sucesos y anécdotas y dando paso a cada uno de los guardianes de la memoria: un gracioso Gori o enigmático Elías, tímido Paco o extrovertida Heidi que contaban con gran cariño y nostalgia aquellos días, recordando a multitud de maestros que habían pasado por allí.
Entre risas y comedias, cantares, música, dinámicas y bailes la noche fue avanzando. Se celebraron varios cumpleaños, como el de Samad, Francés o Irene, que habían traído una tarta de selva negra e iban cada uno pasando a recoger su trozo de tarta, como si de una hostia consagrada se tratase, entre risas cantaban y festejaban. Y llegó el momento de irse a dormir entre cantos a capela de los últimos rezagados.


La mañana siguiente comenzó con una clase de Yoga y meditación en la Haima mientras otros aún dormían. Un buen desayuno para recobrar energías y tras el círculo de la mañana y terminar tareas que se habían quedado a medias, llegó el fin del encuentro con una preciosa dinámica de despedida, sabiendo que en el siguiente encuentro probablemente asistirán nuevas Almas permacultoras.
Todos se despidieron entre risas y buenos deseos, ya quedaba menos para el siguiente encuentro y reencuencuentro de corazones, tribu, magia, apoyo mutuo y Permacultura.
Escrito por Irene Vega.












